CABEZA FRÍA & CORAZÓN CALIENTE

CABEZA FRÍA & CORAZÓN CALIENTE

12/05

Hay mucho que podemos aprender de las abejas: a trabajar de otra manera, a servir a la comunidad, a compartir. Conversamos con Luis Enrique Castañón Chavarría, Director General del socio de Oikocredit, la cooperativa de comercio justo y orgánica Miel Mexicana, sobre cómo las abejas cooperan, la apicultura y sus clientes internacionales

Luis Enrique Castañón Chavarría, Director General Miel Mexicana, muestra los productos vendidos en el mercadeo local bajo la marca Bioflora.

¿Cómo comenzó Miel Mexicana?

Yo he participado en la concepción del proyecto de Miel Mexicana desde el comienzo y es por eso que he sido el director general, a pesar de que soy veterinario de profesión. Pero mi posición en la empresa no fue nunca lo más importante para mí porque nosotros siempre trabajamos en equipo. Tuve que aprender de sociología, de finanzas, de economía y todo eso. Este tipo de proyectos requieren de agilidad en muchos aspectos: mental, psicológico, moral y económico. Es un negocio que requiere de cabeza fría y corazón caliente.

Nosotros empezamos a producir miel orgánica hace 15 años, aunque nadie creía que era posible. Cuando firmamos nuestro primer contrato de exportación, nuestro sueño se volvió realidad.

¿Qué significa para usted a nivel personal trabajar en una cooperativa?

La cooperativa es el lugar donde convertimos nuestros sueños en realidad. Un lugar en el cual podemos crear un mundo en el que podemos crecer, donde todo es justo, donde cooperamos y donde podemos mostrar la solidaridad con los demás. 

Para nosotros es un estilo de vida. Cuando comenzamos, la cooperativa parecía ser la mejor manera de combatir la pobreza en nuestro país. Apenas habían algunos hombres en nuestras comunidades, ya que muchos se iban a Estados Unidos a trabajar. Solamente quedaban personas mayores, mujeres y niños viviendo en extrema pobreza. Desde un inicio, la idea fue crear fuentes de empleo para potenciales emigrantes, para que pudieran permanecer en México.

Un equipo de pequeños productores unió fuerzas y empezó a producir miel. Logramos reunir a personas de al menos ocho grupos étnicos diferentes bajo una misma organización. La idea de la cooperativa es algo extraña en México porque se originó en Europa. Pero hemos logrado adaptar este modelo considerando la idiosincrasia de nuestros miembros, respetándolos e integrándolos.

Desde hace algunos años, hemos venido trabajando en un modelo de empresa social que permita a las empresas a tener éxito tanto económico, ecológico como social. Queremos que este proyecto sea emulado por otros, para que nuestra cooperativa se convierta en el iniciador de un movimiento.

¿Puede comentar sobre los miembros de su cooperativa?

Nuestros productores viven en armonía con la naturaleza. A veces se encuentran geográficamente muy alejados el uno del otro, pero nunca están solos en espíritu. Todos los miembros de la familia trabajan en la cooperativa. En este mundo, todos buscan ser parte de algo. Las personas viven como una familia y comunidad integradas.

Los apicultores que tienen que hacer muchas actividades al mismo tiempo no pueden crecer, porque es difícil coordinar todas las diferentes tareas. En nuestra cooperativa, los productores se aseguran de que se produzca la mejor calidad de miel. Sólo así la cooperativa puede demandar buenos precios. Nosotros, en la administración, hacemos el resto. Trabajamos con personas que de otra manera no habrían tenido la oportunidad, porque no asistieron a la escuela o no culminaron su educación escolar, porque viven lejos de la ciudad o porque no tuvieron a nadie que les pudiera enseñar. Hemos tenido éxito en hacer posible que puedan producir y exportar miel orgánica de excelente calidad.

¿Qué desafíos enfrenta en su trabajo?

Desde el comienzo de la cooperativa, una de mis principales funciones ha sido la de actuar como traductor entre dos mundos. Por una parte, tenemos clientes con una visión estrictamente empresarial y por otra parte tenemos miembros de comunidades indígenas en México que no pueden hablar español. Crear vínculos entre estos dos mundos no es fácil. Los productores tienen que comprender que en Europa la miel debe tener una calidad y empacarse de una cierta forma.

Producir miel orgánica en armonía con la naturaleza no es fácil. Tenemos que encontrar tierras apropiadas en áreas a kilómetros de distancia de pueblos y ciudades para poder producir miel orgánica. Esto significa que nuestros productores tienen que transportar colmenas que pueden pesar 30, 40 o 50 kilos, a través de largas distancias y depositarlas en locales adecuados. Muchos de los apicultores no tienen acceso al agua en sus casas, no cuentan con escuelas y muchas veces ni siquiera con un hospital cerca. Una vez que te das cuenta de esto, se tiene una mejor idea de cuán valiosos y preciados son realmente nuestros productos.

¿Qué significa para usted la sociedad con Oikocredit?

Cuando Oikocredit se acercó a nosotros por primera vez, sólo pensamos en una forma de obtener una ayuda a través de un crédito que nos permitiera crecer y fortalecer nuestra organización. Nunca nos preocupó que Oikocredit nos fuera a quitar nuestro dinero o nuestra empresa. Es por esto por lo que consideramos la propuesta y decidimos aceptar el apoyo de Oikocredit, porque sentimos que es una forma justa, equilibrada de hacer crecer la empresa de un modo sano. Después de todo, lo más importante es colocar a nuestra cooperativa en una posición mucho más sólida para el futuro, en términos de finanzas, organización, impuestos y leyes.

¿Qué podemos aprender de las abejas?

La miel es un alimento fabuloso. No es un endulzante, es un alimento completo que contiene proteínas, minerales, vitaminas y mucho más. Y que además es producido por las abejas de un modo muy generoso. Ellas operan muy similar a la forma de trabajo en nuestra cooperativa. Las abejas nos enseñan que pueden tener un modelo económico compartido, que beneficia a toda la comunidad. Además, la miel por sí sola es un producto alternativo, su materia prima es un resultado de un proceso de producción alternativo. ¿No es esto increíble?

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